La crecida del río Paraná fuerza a los productores ganaderos a retirar miles de animales de las islas, ya sea mediante traslados a otros campos o mediante ventas aceleradas. Pese a esta situación de urgencia, los especialistas del ramo ganadero mantienen una perspectiva moderada respecto a los efectos que esto tendrá en el mercado de carnes argentino.
Los analistas consultados prevén que algunas categorías de ganado podrían experimentar bajas de precio, pero estos movimientos serían aislados y no afectarían el promedio general ni el costo final de la carne para los hogares argentinos.
Para los productores isleños, sin embargo, la situación es urgente y requiere decisiones inmediatas. Muchos ya están en contacto con otros establecimientos para hallar espacios disponibles o están negociando la venta de sus rebaños, incluso si ello implica menores márgenes de ganancia que los normales.
La evaluación de los expertos se basa en la capacidad productiva del país, que cuenta con ganado en otras regiones no afectadas por las inundaciones. Esta diversidad geográfica de la producción ganadera argentina actúa como amortiguador ante crisis puntuales en zonas específicas.
Aun así, el evento evidencia los riesgos estructurales que enfrentan los productores ubicados en territorios vulnerables a cambios en los niveles de ríos. La volatilidad climática y las variaciones hidrológicas constituyen factores de incertidumbre permanente para estos ganaderos.
Los especialistas también destacan la importancia de que los productores implementen planes preventivos y estrategias de gestión de riesgos para minimizar el impacto de futuras crecidas. La movilización rápida de animales y la diversificación de mercados son herramientas que pueden ayudar a reducir pérdidas.
Imagen: Zeynep Sude Emek / Pexels – Con informacion de La Nación


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