De la Ruta 2 a Ezeiza: Atalaya gira hacia el negocio aeroportuario

Aeroparque dejó de ser una sucursal periférica en la estrategia de Atalaya para convertirse en su motor comercial más potente. El local ubicado en la terminal aérea registra un desempeño que supera ampliamente a todos los puntos de venta instalados en rutas convencionales, marcando un quiebre en la geografía empresarial de la cadena de medialunas.

El responsable principal de este cambio es el crecimiento del tráfico internacional. La cantidad de pasajeros que utilizan Aeroparque para conectar hacia destinos en el exterior explica la rentabilidad excepcional que el negocio ahora genera.

Frente a estos resultados, Atalaya tomó una decisión estratégica clara: replicar. La compañía planea instalar un nuevo local en Ezeiza, el principal aeropuerto internacional del país, buscando reproducir la fórmula que funcionó en Aeroparque.

La decisión de expandir en terminales aéreas responde a un diagnóstico comercial preciso. Los pasajeros que transitan aeropuertos operan bajo lógicas de consumo radicalmente diferentes a los conductores y viajeros que circulan rutas nacionales. El tiempo limitado antes del embarque, la cautividad de opciones comerciales y la disposición económica para consumir generan condiciones ideales para negocios como el de Atalaya.

Aeroparque funcionó como prueba de concepto. Demostró que las terminales aéreas son ecosistemas comerciales particularmente rentables para cadenas de alimentos. Los márgenes son mayores, el flujo de clientes es constante y el ticket promedio es superior.

Con Ezeiza en el radar, Atalaya apuesta a consolidarse en un segmento que mostró ser infinitamente más productivo que sus operaciones históricas. El desplazamiento de la ruta a la terminal aérea no es accidental: es resultado de cambios en la movilidad argentina y de cómo las empresas se adaptan a esos cambios.

El movimiento marca el tránsito de Atalaya desde una empresa enfocada en rutas a un negocio con presencia decisiva en infraestructura aeroportuaria.

Imagen: André Gustavo de Castro / Pexels – Con informacion de El Cronista


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