El icónico establecimiento de San Juan y Boedo enfrenta una situación financiera crítica tras una sentencia judicial a favor de dos antiguos integrantes de su elenco.
La cultura porteña se encuentra en estado de alerta ante la posibilidad de perder uno de sus rincones más emblemáticos y cargados de historia. Se informó que el mitico bar Esquina Homero Manzi podria cerrar por el millonario juicio laboral de dos bailarines de tango, cuya sentencia definitiva exige un desembolso que los actuales propietarios aseguran no poder afrontar. La esquina, declarada Sitio de Interés Cultural, ha sido durante décadas el epicentro del dos por cuatro, atrayendo a turistas y locales por igual con sus espectáculos de jerarquía. El conflicto legal se arrastra desde hace varios años y ha llegado a una instancia donde el embargo preventivo pone en jaque la operatividad diaria del local. Los trabajadores actuales manifiestan su preocupación por la continuidad de sus fuentes laborales, mientras que los defensores del patrimonio histórico piden la intervención del estado para salvar el inmueble. Homero Manzi es mucho más que un bar; es un símbolo de la identidad de Buenos Aires donde se rinde culto a la poesía y a la música popular. La dirección del establecimiento busca negociar un plan de pagos que permita cumplir con la sentencia sin llegar al cese total de actividades. La noticia generó un fuerte impacto en el ambiente artístico, donde muchos destacan que este tipo de situaciones pone en riesgo la supervivencia de los espacios culturales independientes. Si las negociaciones no prosperan en los próximos días, las puertas del mítico salón podrían cerrarse definitivamente, dejando un vacío irreparable en el barrio de Boedo. El caso resalta la compleja situación que atraviesan los comercios históricos ante las demandas laborales que se vuelven impagables por la acumulación de intereses. La sociedad espera que se encuentre una solución que proteja tanto los derechos de los trabajadores como el patrimonio común.


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